Para este apartado nos permitimos recordar a Peter Drucker (La Sociedad Poscapitalista. Sudamericana. 1996) cuando propone que si bien la comunidad y la familia suelen presentar una tendencia más bien estable, la organización se destaca por una orientación al cambio y uno de los móviles que promueve dicho dinamismo es un permanentemente hacer trabajar al saber, aplicándolo a herramientas, procesos, productos y… al propio conocimiento. En ese contexto cobra relieve la generación de nuevos aprendizajes; “las organizaciones se han convertido en esenciales para las sociedades debido al paso del saber a los saberes, especializados, colaborativos, eficaces”. Por todo ello se acuerda que “el prototipo de la organización moderna es la orquesta sinfónica”.