Si bien se suele dividir la educación en distintas modalidades, es de sentido común que la integración de ellas permite una aproximación más ajustada a intereses tanto individuales como colectivos. Por ejemplo, desde la educación formal podemos hablar de algunas “metas generales” (retención, comprensión y uso activo de los conocimientos) que pueden ser contenidas en la expresión “conocimiento generador”; es decir, “conocimiento que no se acumula sino que se actúa, enriqueciendo la vida de las personas y ayudándolas a comprender el mundo y a desenvolverse en él, que permite seguir investigando en el futuro, sea dentro o fuera del marco académico, y que a la vez capacite a las nuevas generaciones para que vayan aún más lejos” (Perkins, D. La escuela inteligente. Gedisa. 1997).

No obstante, también es cierto que en el ámbito corporativo tiene un protagonismo notable la educación no formal, que aporta (Paín, A. Nueva Visión. 1992):
-respuesta a las necesidades de la acción;
-primer grado de abstracción en el análisis de las prácticas para extraer consecuencias;
-fácil contacto con los conocimientos a partir de las necesidades;
-desmitificación de la función docente;
-formalización de lo adquirido en otras modalidades educativas en el plano social.

Para ello, continuando con la propuesta de Abraham Paín (Cómo realizar un proyecto de capacitación. Granica. 1992) proponemos programas integradores, que permitan:
-reunir alrededor de una misma lógica a personas provenientes de universos diferentes;
-brindar una dimensión contractual entre los involucrados;
-facilitar el compromiso de los diferentes protagonistas;
-definir los roles y las responsabilidades de los participantes.

Por último, desde una perspectiva sistémica, Peter Senge (La quinta disciplina. Granica. 1992) señala que los espacios de reflexion y trabajo en las organizaciones:
-son lugares donde los equipos aprenden a aprender juntos mientras afrontan importantes cuestiones laborales;
-y permiten el desarrollo de hipótesis nuevas y más sistemáticas para mejorar el sistema real.