Resaltamos aquí dos conceptos íntimamente relacionados propuestos, en Argentina, por la Comisión Nacional Asesora para la Integración de Personas Discapacitadas:

Por un lado nos referimos a la “accesibilidad”, que comprende el conjunto de esfuerzos que se realizan en los diferentes ámbitos de la actividad humana para facilitar el acceso a medios y recursos sociales, culturales, laborales, etc., en términos de la mayor igualdad posible a diferentes colectivos.
Por otro lado, tenemos al “diseño universal”, que implica a la actividad humana que concibe, proyecta y construye el entorno físico de manera tal que ninguna persona, sea cual sea su condición, quede excluida de su uso y disfrute. Es decir, que las soluciones que aportaría el diseño universal beneficiarían a toda la comunidad y no sólo a las personas con movilidad y/o comunicación reducida.

Lo expuesto sugiere la implicación de distintos niveles de integración: Física (acercamiento, acceso, circulación, información, comunicación y uso de las instalaciones)/ Funcional (equipamiento del entorno con aquellas facilidades para los actores en vistas a que puedan desarrollar plenamente las actividades)/ Social (respecto por la diversidad). Dentro de los diferentes objetivos que pueden surgir del referido contexto, uno de los destacados es la toma de conciencia sobre los beneficios de contar con lugares accesibles para todas las personas.

Con respecto a los productos de apoyo o ayudas técnicas, parece claro que “en un mundo cada vez más rápido y eficaz, las organizaciones han percibido la necesidad de equipar a sus plantillas con mejores componentes tecnológicos. Esa posibilidad de cambio nos provee de ventajas competitivas, pero será necesario contar con disponibilidad de adaptación siendo fácil quedarse rezagado en los conocimientos y habilidades necesarias para estar al día. En el ámbito de la inserción laboral de la población con discapacidad, la disposición a aprender y formarse se vuelve casi obligatoria y permite al trabajador rodearse de componentes y dispositivos que compensan la desventaja. Esto resulta perfectamente viable, más cuando existen ayudas gubernamentales en pro de la inclusión, del apoyo a la adaptación y a la mejora de los lugares de trabajo.

Con herramientas específicas y una mentalidad abierta para el acceso a nuevas tecnologías es posible que una persona pueda lograr tareas que antes le eran vedadas por una complicación física o psicológica…” (blogs.upcomillas.es)